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sábado, 11 de febrero de 2017

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Oratorio de Nuestra Señora de Lourdes.
Foto: María Luz
 
Virgen Santa, en medio de vuestros días de gloria,
no olvidéis las tristezas de esta tierra,
dirigid vuestra mirada bondadosa hacia todos aquellos que sufren,
que luchan con las dificultades
y no dejan de acercar un solo día sus labios
al cáliz de la amargura.
 
Tened compasión de aquellos que se amaron
y que ya están separados.
 
Tened compasión del aislamiento del corazón.
 
Tened compasión de la flaqueza de nuestra fe.
 
Tened compasión de todo lo que es objeto de nuestra ternura.
 
Tened compasión de los que lloran,
de los que ruegan,
de los que tiemblan
y dadles a todos la esperanza y la paz.
Amén.

domingo, 11 de septiembre de 2016

ORATORIO DE NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Todos los años, tras regresar de mi peregrinación a Lourdes y comenzado el mes de septiembre, cumplo mi promesa de acudir en acción de gracias ante Nuestra Señora, en el pequeño oratorio que lleva su nombre, situado en la calle Fortuny, 21 de Madrid.
 
Este pequeño templo es para mí, "mi pequeña Lourdes", un lugar que me traslada a mi querida Gruta y que es un oasis de paz en la capital.
 
Recomiendo a todos aquellos que no lo conozcan, que acudan a visitarlo y a rendir culto a Nuestra Señora, que siempre nos espera en este trocito de cielo.
 
 
 
 
Imagen de Nuestra Señora de Lourdes.
 
Bienaventurada seas, oh la más pura Virgen,
por haber condescendido a manifestar tu esplendor con vida, dulzura y belleza
en la Gruta de Lourdes, diciendo a la niña Santa Bernadette: "Yo soy la Inmaculada Concepción".
Miles de veces nos hemos congratulado acerca de tu Inmaculada Concepción.
Y, ahora, oh por siempre Virgen Inmaculada, madre de misericordia, salud para los enfermos,
refugio de pecadores y consuelo para los afligidos,
tú que conoces nuestros deseos, nuestros problemas y nuestros sufrimientos,
dígnate a echar sobre nosotros una mirada de misericordia.
 
Al aparecer en la Gruta de Lourdes, te complaciste en hacer de aquel lugar
un santuario privilegiado desde donde dispensas tus favores
y donde ya muchos han obtenido la cura para sus enfermedades, tanto espirituales como físicas.
Acudimos, por tanto, con la más ilimitada confianza a implorar tu maternal intercesión.
Consigue para nosotros, oh Madre Adorada, que nuestra petición sea concedida.
Por medio del agradecimiento por tus favores,
nos esforzaremos en imitar tus virtudes para, así un día, poder compartir tu gloria.
 
Oh Señora de Lourdes, Madre de Cristo,
tú que tuviste influencia con tu divino Hijo mientras permaneciste sobre la tierra,
tienes ahora la misma influencia en el cielo.
Ruega por nosotros y obtén para nosotros de tu divino Hijo nuestras especiales peticiones,
si esa es la voluntad de Dios.
 
Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros.
Santa Bernadette, ruega por nosotros.
 
Fragmento de la auténtica gruta de Massabielle.

Santa Bernadette.
 

 
 




 
FOTOS: María Luz