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lunes, 6 de junio de 2016

¡MIRA A LA ESTRELLA, INVOCA A MARIA!



¡Oh tú que te sientes lejos de la tierra firme,
arrastrado por las olas de este mundo,
en medio de las borrascas y las tempestades,
si no quieres zozobrar, no quites los ojos de la luz de esta Estrella,
invoca a María!
 
Si se levantan los vientos de las tentaciones,
si tropiezas en los escollos de las tribulaciones,
mira a la Estrella, llama a María.
 
Si eres agitado por las ondas de la soberbia,
si de la detracción, si de la ambición, si de la emulación,
mira a la Estrella, llama a María.
 
Si la ira, o la avaricia, o la impureza impelen violentamente la navecilla de tu alma, mira a María.
 
Si, turbado a la memoria de la enormidad de tus crímenes,
confuso a la vista de la fealdad de tu conciencia,
aterrado a la idea del horror del juicio,
comienzas a ser sumido en la sima del suelo de la tristeza,
en los abismos de la desesperación, piensa en María.
 
En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María.
No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón;
y para conseguir los sufragios de su intercesión,
no te desvíes de los ejemplos de su virtud.
 
No te extraviarás si la sigues, no desesperarás si le ruegas,
no te perderás si en Ella piensas.
Si Ella te tiende su mano, no caerás;
si te protege, nada tendrás que temer;
no te fatigarás, si es tu guía;
llegarás felizmente al puerto, si Ella te ampara. 
 
(San Bernardo)

martes, 17 de mayo de 2016

ORACIÓN DE SAN BERNARDO

 
 
 
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección,
implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro haya sido abandonado de Vos.
 
Animada por esta confianza, a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.
 
No desechéis, ¡oh madre de Dios!, mis humildes súplicas.
Antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente.
 
Amén.