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martes, 23 de abril de 2019

Procesión del Cristo de Becerra en las Descalzas Reales

Por segunda vez, he tenido la fortuna de vivir un Viernes Santo en el madrileño monasterio de las Descalzas Reales, acompañando a los Heraldos del Evangelio y siendo testigo de la tradicional procesión del Cristo de Becerra que recorre el claustro bajo del monasterio. Los lectores de mi blog saben que la primera vez que la presencié, dos años atrás, la experiencia dejó honda huella en mi alma y así lo plasmé en mi artículo de entonces.

En esta ocasión, para quienes no conozcan todavía esta solemne procesión, les cuento más detalles de la misma en este nuevo artículo, con el deseo de que ello les anime a asistir el próximo año.



 


Fotos: María Luz Gómez

lunes, 17 de abril de 2017

VIERNES SANTO EN LAS DESCALZAS REALES

Penetrar en el interior de los muros del Monasterio de las Descalzas Reales es siempre un privilegio espiritual. Supone adentrarse en un espacio lleno de arte, fe, piedad, e impregnarse del espíritu de su fundadora, Doña Juana de Austria, y de las Religiosas Franciscanas que lo habitan. Dicho enclave representa para mí no sólo uno de los más bellos exponentes de la catolicidad en el centro de la ciudad de  Madrid sino un universo repleto de todo lo bello, bueno y verdadero. Así he podido constatarlo en cada una de las visitas que he realizado a lo largo del tiempo.
 
Una vez más, he regresado a dicho enclave, pero en esta ocasión para asistir a los Oficios religiosos de Viernes Santo celebrados en su Iglesia, teniendo ocasión de adorar al Santísimo Sacramento en el Monumento, realizar la adoración a la Cruz, escuchar la lectura de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, y las posteriores palabras del oficiante que, de forma muy clara, nos expuso la razón por la cual todos sufrimos habitualmente por múltiples razones: Nuestros sufrimientos se deben al hecho de que no vivimos en la voluntad de Dios sino en la nuestra. Palabras que resonaron con especial intensidad para mí, pensando en lo mal que sobrellevamos nuestros sufrimientos, y confrontándolo con el dolor que experimentó la Santísima Virgen viendo morir a Su Hijo en la Cruz, y contemplando también el lienzo de doña Juana de Austria situado sobre la puerta de su capilla funeraria, princesa que sufrió la temprana pérdida de su esposo y que tuvo que regresar a Castilla, dejando a su pequeño hijo de cuatro meses de edad en Portugal, para nunca más volverlo a ver.

A continuación, todos los presentes esperábamos con ansias ser testigos de una procesión muy significativa: la del Cristo yacente de Gaspar Becerra. Se trata de una talla de madera policromada realizada en el siglo XVI por dicho artista andaluz. La imagen es llevada en procesión a través del claustro, en la tarde del Viernes Santo, con el Santísimo expuesto en el sagrario colocado en uno de sus costados. Esta tradición obedece a un especial privilegio que data desde la fundación del monasterio en 1559, pues, por Bula Papal, es la única procesión en el mundo en la que se lleva a Nuestro Señor Jesucristo vivo y muerto a la vez.

El Cristo yacente de Becerra bajo la mirada de su Dolorosa Madre, obra de Pedro de Mena.
Foto: Don Eric Fco. Salas
 
A tal efecto, el claustro se decora con tapices de Rubens pertenecientes a la colección "El triunfo de la Eucaristía", que fueron un obsequio de la infanta Isabel Clara Eugenia al Monasterio. Todo el recorrido está ambientado musicalmente con los motetes que nuestro insigne polifonista Tomás Luis de Victoria compuso expresamente para esta procesión, en las angelicales voces de las Clarisas que habitan el monasterio. Escuchar dichas composiciones de quien fue capellán y maestro de coro en las Descalzas, durante una procesión que recorre el claustro desde hace siglos, es algo verdaderamente indescriptible.

Tapiz de la serie "El triunfo de la Eucaristía" - Rubens.
Foto: Google
 
Si tanto el escenario y la música son de por sí solemnes, el hecho de que sean los  Heraldos del Evangelio los encargados de portar al Cristo y ayudar en la procesión, labor que vienen realizando desde hace más de 30 años, logra emocionar hasta lo más hondo a esta pobre esclava de María que aquí escribe, máxime contemplando la procesión desde un rincón del claustro situado bajo la imagen de Nuestra Señora del Pilar. Todos los presentes esperábamos impacientes la aparición del Cristo, momentos en los que nos unimos al rezo de la Corona de los Siete Dolores de la Santísima Virgen.

Los Heraldos portan al Cristo desde el lugar en el que habitualmente puede ser contemplado hasta el interior de la Iglesia, para posteriormente conducirlo en procesión a través del claustro tal como he expuesto. En el costado del Cristo aparece el Sagrario que está constituido por un viril rodeado de diadema de brillantes. El Cristo es llevado bajo palio en una procesión revestida de toda la solemnidad que acompaña al lugar y con que los Heraldos saben imprimir todo aquello que realizan.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  
 
Fotos: Don Eric Fco. Salas
 
Finalizado el recorrido por el claustro bajo, el Cristo vuelve a ser introducido en la Iglesia para ser expuesto a la veneración de todos los fieles. Allí reposa bajo la mirada de la magnífica talla de su Dolorosa Madre, obra de Pedro de Mena, que data del siglo XVII y que puede contemplarse habitualmente en la Sala Capitular del Monasterio. Es el momento en que el oficiante extrae la Sagrada Forma del costado de Nuestro Señor y nos bendice a todos los presentes.
 
 


 


 







 

Fotos: Don Eric Fco. Salas
 
Contemplar la larga fila de fieles que se disponen a venerar al Cristo es una experiencia intensa que me produjo honda emoción...Tenía la sensación de estar viendo una escena extraída de una época lejana en el tiempo y que discurría ante mis ojos con la sensación de que el tiempo se había detenido...hasta que llegó el momento de unirme a la fila de fieles y disponerme a contemplar de cerca la talla del Cristo que momentos antes había visto ante mí en el claustro...Nuestro Señor flagelado, ensangrentado, muerto por nuestros pecados, en la mayor demostración de amor que el mundo haya conocido. Sobran las palabras en ese momento en que sólo podemos contemplar, reflexionar y orar.

Una vez finalizada la exposición del Cristo a los fieles, con la misma solemnidad con que todo había discurrido, los Heraldos del Evangelio procedieron a cubrir el Cuerpo de Nuestro Señor para trasladarlo de nuevo al interior del Monasterio.
 


Fotos: Don Eric Fco. Salas
 
Como conclusión a este escrito, sólo me queda recomendar a todos aquellos que no hayan asistido a esta procesión, que no pierdan la ocasión de acudir al monasterio de las Descalzas Reales el próximo año, para vivir ese momento tan intenso y piadoso, acompañando a Nuestro Señor, que dio Su vida por todos nosotros. Esta pobre esclava de María agradece a Él y a Su Santísima Madre los obsequios que me brindan, entre ellos el haberme permitido ofrecerles mi pobre compañía en una tarde inolvidable de Viernes Santo. Y a los Heraldos del Evangelio, mi sincero reconocimiento y mi profunda estima, agradeciéndoles que siempre eleven mi espíritu con su piedad y saber hacer.
 
María Luz
 
Mi sincero agradecimiento a Don Eric Fco. Salas por cederme amablemente, una vez más, sus excelentes fotografías.
 

viernes, 3 de abril de 2015

VIERNES SANTO: MARIA SANTISIMA DE LOS SIETE DOLORES

Siguiendo con mis visitas a las iglesias madrileñas en estos días de Semana Santa, quiero detenerme hoy, día de Viernes Santo, en la imagen de María Santísima de los Siete Dolores, venerada en la madrileña iglesia de Santa Cruz.



María Santísima de los Siete Dolores - Iglesia de Santa Cruz
Foto: María Luz


"Con manto de terciopelo
con corona de plata, flores,
entre cirios encendidos
y sonido de tambores,
camina tras de su Hijo
la Virgen de los siete Dolores.

Con el balanceo del paso
tiemblan los cirios, las flores,
y el corazón de la Virgen,
tiembla con el sufrimiento
del Hijo de sus amores".
(Pepita Serrano)

En el día 25 de Noviembre de 1495, el Papa Alejandro VI instituyó en Flandes, a instancias del rey Felipe "El Hermoso", la Confraternidad de los Siete Dolores. Casi un siglo después, en 1590, su nieto Felipe II donará la imagen de la Dolorosa que presidía el oratorio de Palacio, a la Congregación de los Siete Dolores, establecida en Madrid a semejanza de la primitiva fundada en Flandes.

El 19 de marzo de 1592, la imagen se traslada del Monasterio de las Descalzas Reales al Convento de Santo Tomás de los Padre Dominicos, al inicio de la calle Atocha.

Allí permanecerá hasta 1936, cuando el templo, ya Parroquia de Santa Cruz, es expoliado.

Para evitar que la devoción a los Siete Dolores de la Virgen caiga en el olvido, los hermanos de la Congregación encargan la talla actual en 1940, que ocupará su propia capilla en la parroquia, donde recibe la visita, el consuelo y las súplicas de todos sus devotos.

María Santísima de los Siete Dolores es una Dolorosa obra de D. Faustino Sanz Herranz, llamado "el último imaginero de Castilla". Fue labrada en 1940, cuando el escultor tenía diecisiete años, para sustituir la talla perdida en 1936.

El corazón de Nuestra Señora aparece traspasado por siete largas espadas o "dolores", conmemorando los siete trances amargos que le fueron profetizados por el anciano Simeón al presentar al Niño Jesús en el templo. La pieza de orfebrería que luce en su pecho, reproduce fielmente el corazón que portaba la talla anterior, perdido también en 1936.

La imagen aparece vestida con el luto que usaron las reinas viudas de España durante el reinado de los Austrias, consistente en largo manto negro, saya negra, y un rostrillo blanco enmarcando la cara, del que cae una toca, también blanca, que cubre el busto y los brazos.

En sus manos entrelazadas, la Virgen porta un sudario que simboliza los lienzos con los que, además de enjugar sus lágrimas, esperaba al pie de la Cruz que descendiese el Cuerpo de Cristo. En él aparecen bordadas diversas alegorías de la Pasión: la Santa Faz, corona de espinas y clavos, columna y azotes de la flagelación, la escalera, tenazas y martillo de la crucifixión y descendimiento, lanza y caña con la esponja de hiel, y la cruz vacía.

La Virgen porta un Rosario elaborado en filigrana dorada y cristal negro, que reproduce los rosarios de luto del siglo XVII, en los que colgaban medallas a ambos lados de la cruz. En esta pieza, las medallas aluden a la Purísima Concepción de María.

La decoración floral recrea la vegetación del Calvario, combinando diferentes tipos de flores silvestres, sobre cuyo fondo de hoja verde destacan los tonos blancos, morados y granates, símbolo de la fe, la penitencia y la sangre derramada.

Cada Viernes Santo, María Santísima de los Siete Dolores recorre las calles del Madrid de los Austrias, acompañada en su dolor por todos los fieles que, conmovidos por sus lágrimas, quieren aliviar la pena de su Madre Dolorosa.



 
 

jueves, 2 de abril de 2015

SEMANA SANTA EN MADRID

Hoy es Jueves Santo, conmemoramos la institución de la Eucaristía por Nuestro Señor Jesús en su última cena con los apóstoles.

Son días de recogimiento, de fe, de tradiciones, de procesiones...Las iglesias se llenan de fieles para ver las imágenes y las calles se abarrotan para contemplar el paso de las procesiones.

Un año más, he visitado algunos de nuestros templos, y por ello, comparto aquí algunas de las fotos que he tomado. No hace falta decir nada, sólo contemplar....y orar.

Domingo de Ramos en la iglesia de San Sebastián.


Nuestro Padre Jesús del Amor en su entrada triunfal en Jerusalén.
Se trata del tradicional paso de "la borriquilla", que hemos estrenado este año en Madrid.
 
Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis.
 
Cristo de la Fe.
Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis.
 
 
Santo Entierro.
Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis.
 
Parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Luis.
 
Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias.
Parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Luis.

Nuestro Padre Jesús de la Salud.
Parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Luis.

María Santísima de las Angustias.
Parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Luis.

Capilla de Nuestra Señora de las Angustias.
Cristo caído camino del Calvario.
Iglesia de San Ginés.
 
Nuestra Señora de las Angustias.
Iglesia de San Ginés.
 
María Santísima de los Siete Dolores.
Iglesia de Santa Cruz.
 
Virgen de la Paz.
Iglesia de Santa Cruz.
 
Nuestro Padre Jesús del Gran Poder.
Colegiata de San Isidro.
 
Esperanza Macarena.
Colegiata de San Isidro.
 
Virgen de la Soledad.
Colegiata de San Isidro.
 
Nuestro Padre Jesús "El Pobre" y
María Santísima del Dulce Nombre.
Iglesia de San Pedro el Viejo.
 
Santo Niño de la Gracia. Siglo XVIII.
Basílica Pontificia de San Miguel.
 
Iglesia de Santa Gema.
 
Cruz de plata.
Iglesia de Santa Gema.
 
Si recorrer las iglesias madrileñas en estas fechas tan significativas, constituye un privilegio, servidora se siente también afortunada por haber tenido la oportunidad de escuchar en vivo, en directo y en primerísima fila el recital titulado "Sin vivir en mí, poemas y canciones del alma" a cargo de la gran dama del teatro, Doña Nati Mistral, dentro de la programación "Música y Voz para la Pasión", organizada por el Ayuntamiento de Madrid para esta Semana Santa, y concediendo un protagonismo especial a Santa Teresa de Jesús, en el quinto centenario de su nacimiento.
 
Escuchar en vivo a Doña Nati Mistral es una ocasión única. Mujer de gran personalidad, talento y declamadora excepcional, la artista nos deleitó a todos recitando a los clásicos, en el marco incomparable de la madrileña iglesia de San Ginés. Un repertorio en el que no faltaron Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Santa Teresa de Jesús, Sor Juana Inés de la Cruz, el peruano César Vallejo, etc.. todos ellos en la privilegiada voz de esta artista que, a sus 86 años, nos deleitó a todos con su gran talento y lucidez, convirtiendo su recital en una experiencia inolvidable.
 
 



  
 
Fotos: María Luz