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miércoles, 2 de noviembre de 2016

ORACIÓN POR LAS ALMAS MÁS ABANDONADAS

Imagen: Google
 
Jesús, por el amor de la agonía que Tú soportaste
durante el temor a la muerte en el huerto de Getsemaní,
en la flagelación y coronación de espinas,
en el camino al Monte Calvario,
en tu crucifixión y en tu muerte,
ten piedad de las almas del purgatorio
y especialmente de aquellas que están totalmente olvidadas.
Líbralas de sus amargos dolores,
llévalas a Ti
y envuélvelas con tus brazos en el Cielo.
(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)
Señor, concédeles la paz eterna.
Amén.
 
 

viernes, 28 de octubre de 2016

ORACIÓN A LAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO

Foto: adelantelafe.com

Esposas muy queridas del Señor,
que encerradas en la cárcel del Purgatorio padecéis indecibles penas,
y carecéis de la vista de Dios, hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol,
de las reliquias que os dejaron las culpas;
¡con cuánta razón desde aquellas voraces llamas clamáis a vuestros amigos pidiendo misericordia!
Yo me compadezco de vuestro dolor, y quisiera tener caudal suficiente
para satisfacer deuda tan crecida;
y aunque más pobre que vosotras mismas,
os ofrezco y aplico cuantas indulgencias pudiera ganar en este día,
y cuantas obras de supererogación hiciere durante (diga el tiempo que  quiera),
a excepción de aquellas que por alguna necesidad particular aplicare.
Pero siendo tan pobres mis méritos para satisfacer por vosotras a la Justicia divina,
apelo a la piedad de los justos, a los ruegos de los bienaventurados,
al tesoro inagotable de la Iglesia, a la intercesión de María Santísima,
y al precio infinito de la sangre de Jesucristo.
Conceded, Señor, a esas pobres Ánimas, el deseado consuelo y descanso.
Mas confío también, Almas agradecidas, que tendré en vosotras poderosas medianeras,
que me alcancen del Señor gracia con que deteste mis culpas,
adelante en la virtud, sojuzgue mis pasiones,
y llegue a la eterna bienaventuranza. Amén.

 

LAS ALMAS DEL PURGATORIO

Un año más, llegadas estas fechas, salir a la calle me produce una indignación mayor de la habitual, al ver el aspecto que toman los escaparates de las tiendas, inundados de artículos lúgubres, y personas ocupadas en buscar todo lo que aporte el aspecto más desagradable, siniestro y terrorífico a sus atuendos y decoraciones de Halloween.

No tengo ninguna intención de dedicar líneas a explicar el origen siniestro de tan lamentable costumbre. Aquellos que no lo conozcan pueden acudir al libro "Entre el cielo y la tierra" de la autora María Vallejo-Nágera, donde encontrarán una excelente explicación de lo que supone en realidad coquetear con dicha celebración.
 
En estos días, todo apunta a una especie de competición por lo macabro, que huye de nuestra cultura cristiana para adentrarse en el escenario de las brujas, los monstruos y el mundo de las tinieblas presidido por el demonio, en una celebración pagana propia de los druidas en la época anterior a Nuestro Señor Jesucristo. Y no nos engañemos, los que participan en  la misma son tanto personas apartadas de la fe como fieles que dicen creer y que asisten a Misa cada domingo. El caso de estos últimos es especialmente descorazonador, pues no son conscientes de estar encendiendo una vela a Dios y otra al demonio, olvidando que es imposible tener un pie en cada orilla: o se está con Dios o se está contra Él. Por si todo esto fuera poco, se anima a los niños a que participen en fiestas disfrazados de monstruos, vampiros y brujas, alterando su mente en lo que a la consideración de la muerte se refiere. Siempre me ha causado estupor ver como los niños son alejados cuando fallece un ser querido para evitar que se "traumaticen", y en cambio se les permite ver películas de terror, entretenerse con juegos de gran violencia y disfrazarse de seres aterradores, considerándolo como absolutamente normal. No sólo me parece terrible actuar así a la hora de educar a los niños, sino también un insulto a su inteligencia.
 
A lo que realmente debemos dedicar tiempo siempre, y en especial en los días venideros, es a recordar y orar por las almas de nuestros seres queridos difuntos. Mucho más provecho obtendríamos durante estos días,  rezando una novena a las almas del purgatorio, en lugar de perder el tiempo en celebraciones macabras que presentan a los difuntos como seres de ultratumba y que ofrecen una visión de la muerte como algo lúgubre, en lugar de considerarla como lo que es: el paso a la vida eterna. Dar la espalda al verdadero significado de la fecha de Todos los Santos y Fieles Difuntos, supone una falta de caridad hacia nuestros seres queridos y una ofensa al Todopoderoso.
 
Dicho lo cual, nada mejor que dejar constancia de la explicación ofrecida por el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la existencia del Purgatorio:

Los que mueren en la gracia y en la amistad con Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.


La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al purgatorio sobre todo en los concilios de Florencia y de Trento. La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura, habla de un fuego purificador.


Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura...Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios a su favor, en particular el sacrificio eucarístico, la Santa Misa, para que una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia a favor de los difuntos.


A lo explicado por el Catecismo, me gustaría añadir la exposición contenida en las revelaciones escritas por Santa Brígida, que hacen referencia a la existencia de tres niveles dentro del purgatorio:
 
  1. Primer nivel o grado inferior. En el mismo el sufrimiento es mayor, se caracteriza por la tiniebla profunda y por la aplicación de la pena de fuego. Es, por tanto, el más similar al infierno
  2. Segundo nivel. En este nivel, los sufrimientos son menores, a las almas se les oculta gran parte de la belleza del cielo pero no en su totalidad, sufriendo angustia por conseguir el amor divino.
  3. Tercer nivel. Es el más cercano al cielo. En él no existen castigos sensibles pero las almas sufren mucho por estar tan cerca de Dios y no poderle alcanzar.

Conociendo la existencia de estos tres niveles, es fácil comprender la purificación gradual por la que pasan las almas desde el nivel inferior hasta llegar al nivel superior, para alcanzar la verdadera santidad y poder presentarse ante Dios. Queda claro, por tanto, que estas almas necesitan nuestra ayuda para purificarse, aliviarse y librarse cuando antes del purgatorio y ser conducidas al cielo. Estamos obligados a socorrerlas, por ello, ofrezcamos oraciones y Misas en su nombre. Y no olvidemos inculcar a los niños esta costumbre, para que perciban la muerte no como algo lúgubre sino como algo natural que antes o después acontecerá y nos conducirá a la vida eterna.

 

domingo, 18 de enero de 2015

Compartiendo mi sendero espiritual

A todos los que llegáis a este lugar, sed bienvenidos.

Doy inicio a este blog en el que poder retirarnos del mundanal ruido y aprender a mirar dentro de nosotros mismos. Hace unos cuantos años que me acerqué más intensamente a mi fe católica, que nunca me había abandonado, pero que, en cierto modo, era un poquitín más tibia, en parte por desconocimiento de diversos aspectos de la misma.

La vida es un sendero largo, a menudo lleno de dificultades y diversas circunstancias que a veces nos vapulean y nos empujan de un lado a otro, algo así como sentirse dentro de un barco a la deriva, azotado por todas partes...pero si hay algo cierto es que todo ocurre por algo, aunque no sepamos entender las razones.

Dicen que todo llega a su debido tiempo, que Dios tiene para nosotros un plan más ambicioso y que a menudo no coincide con el que nosotros nos marcamos. Nuestros tiempos no son los de Dios, de eso no cabe la menor duda.

Por todo ello, y sin ánimo de impartir catequesis (no soy quien), ni de dar consejos, me limitaré a plasmar todo aquello que me ha sido de ayuda en este acercamiento a la fe.

Vivimos una época difícil y árida, en la cual es muy complicado mantenerse firme, sin que las dudas nos asalten a la mínima ocasión...Nada es fácil para nadie, pero si algo tengo seguro es que esta vida, con todas sus cosas buenas y malas, es un camino que nos conduce a otra vida, a la definitiva. Así lo creían mis antepasados, así he sido educada, y así lo creo por propia convicción.

Sería bueno que, en medio de nuestras vidas y circunstancias, tuviésemos siempre presente que somos cuerpo y alma, cuerpo y espíritu....Todos deberíamos hacer algo más por cultivar nuestra faceta espiritual, tener momentos de silencio y hacer incursiones en nuestro interior para corregir aquello que no está como debiera. En resumen, hacer limpieza, lo mismo que la hacemos en nuestras casas, y poner orden. ¡Cuánto se afanan las personas por cuidar su físico y su apariencia, olvidando su alma!

Será este un lugar en el que entrar y reposar de todo lo que nos rodea o preocupa...¿No habéis entrado a veces en una iglesia vacía y os habéis sentado para rezar durante unos instantes o simplemente meditar? Algo así es lo que me propongo que sea este blog. Si al entrar aquí, alguien se siente en paz y reconfortado, me sentiré más que satisfecha. Y ello no será por mérito mío, que no lo tengo, sino porque, si algo bueno logro con ello será todo obra de Jesús y María.

Por cierto, ayer se celebró el día de San Antonio Abad, conocido popularmente como San Antón. Justo ayer me encontré con esta imagen del Santo y con una frase con la cual me sentí identificada al instante:

 
"Vendrá un tiempo en el que los hombres se volverán locos, y cuando vean a alguien que no esté loco, le atacarán, diciendo: Tú estás loco, no eres como nosotros".
 
 
¿Os resulta familiar? ¿Os sentís en algún momento atacados de esa forma?