martes, 2 de junio de 2015

MI SEGUNDO VIAJE A LOURDES, AGOSTO 2014

En Agosto del año pasado, tuve la inmensa fortuna de regresar a mi adorada Lourdes. Y fue hermoso volver con motivo de la festividad de la Asunción de la Virgen el 15 de Agosto. Yo iba con muchas ideas en mi cabeza, había muchas cosas que quería ver, y lo que llevaba en mente se cumplió en su integridad, todo fue como la seda. Al principio hacía bastante frío, pero el fin de semana estuvo más templado. No nos llovió nada a pesar de los nubarrones del primer día. Caminamos como si hubiésemos hecho el Tour de France pero sin bicicleta, aprovechando el tiempo todo lo que hemos podido.


Foto: María Luz
 
 
Tuvimos ocasión de pasar dos veces por la Gruta, presenciamos la Adoración al Santísimo en la Gruta durante la primera noche, en una ceremonia italiana muy bonita. También acudimos a una misa italiana organizada por una peregrinación en el interior de la Iglesia de Santa Bernadette. No nos perdimos la procesión de las antorchas. No hace falta que diga que Lourdes estaba repleta de peregrinos de todo el mundo, lleno total en los hoteles, el nuestro fue el mismo de la vez anterior, fue como volver a casa, se acordaban de nosotras, todos son tan gentiles, la amabilidad en persona, no tengo palabras para describir todo lo que se vive en Lourdes. Me han pasado cosas muy bonitas allí, hasta me he ganado una nueva amiga. Nuestro hotel estaba tomado por los italianos. Y en el recinto del Santuario, destacaba especialmente la presencia de los indios y de los guineanos.
 
La mañana del día 15, después de pasar la Gruta, fuimos directas a las piscinas..... ¡¡¡¡¡y entramos directamente sin ninguna espera!!!!!! Yo iba mentalizada para hacer una espera de varias horas, pero mi sorpresa fue que al llegar había sólo  unas cuantas personas que ya habían salido, y cuando me acerqué a la entrada, una amable voluntaria nos indicó que ya podíamos entrar. Durante la preparación, la voluntaria que me tocó en suerte estuvo charlando conmigo de forma muy gentil. Una vez preparadas para nuestra inmersión, las voluntarias entonaban cantos a la Virgen con sus hermosas voces. ¡¡Era como estar en la antesala del cielo!! Es imposible no emocionarse en esos momentos. Una vez dentro, otras voluntarias me indicaron en cada momento lo que tenía que hacer, me acompañaron en mi rezo y me sumergieron en ese agua bendita tan fresca que parece devolverle a uno la vida. Una vez vestida de nuevo, me despedí de todas ellas lanzándoles un beso y agradeciéndoles su atención.  Ha sido una experiencia muy honda, muy emotiva, las voluntarias son todas unos ángeles.

Interior de las piscinas de Lourdes.
Foto: lourdes-france.org
 
 
Gracias a que esa mañana todo se nos dio tan bien, la tarde la dedicamos a visitar el Moulin Boly (casa natal de Santa Bernadette), la Maison Paternelle (Moulin Lacadé) y el Cachot....Me gustó mucho todo, especialmente ver el Moulin Boly y el Moulin Lacadé, éste último es propiedad de la familia Soubirous, quien nos recibió en éste era una pariente de Bernadette, y conservan todos sus recuerdos, entre ellos el vestido de bautizo de la Santa, que siguen usando los nuevos miembros de la familia que son bautizados tras su nacimiento. Es muy emotivo ver las fotos de los niños de la familia con su vestido de bautizo.

Fotos: María Luz

Vestido de bautizo de Bernadette Soubirous.
Foto: María Luz
 
Recuerdos de Santa Bernadette.
 
 
La cama donde falleció la madre de Bernadette.
 
El abad Peyramale, párroco de Lourdes en 1858.
 
 
 

Fotos: María Luz


Moulin Boly.
Fotos: María Luz
 
Retratos de Bernadette y sus padres.

Oración por la familia.
 
 
Entrada a Le Cachot.
Fotos: María Luz
 
Objetos personales de Santa Bernadette.
Foto: María Luz
 
 
También nos dio tiempo a visitar el Castillo-fortaleza, que es fantástico. El museo pirenaico en su interior es muy interesante y su jardín botánico es bonito y muy coqueto. La capilla del Castillo es barroca, una preciosidad. Desde el Castillo se contempla toda la vista de Lourdes.


Château-Fort.
Foto: Lourdes-photo/Facebook


Entrada al Château-Fort
Foto: María Luz
 
 

Museo Pirenaico en el interior del Château-Fort.
Foto: María Luz
 


En el museo se aprecia todo lo relacionado con la vida y las tradiciones pirenaicas, la forma en que estaban amuebladas las casas y su modo de vida.

Cerámicas típicas.
 
Entrada a la capilla del Castillo.

Capilla del Château-Fort.
Foto: María Luz
 
En el jardín del castillo se pueden visitar las maquetas de las construcciones típicas pirenaicas tanto de la zona francesa como española.
 
Una típica construcción vasca.
 

La iglesia parroquial del Sacré Coeur vista desde el Château-Fort.
Fotos: María Luz
 


Altar a la Virgen de Lourdes.

Homenaje de la parroquia a los muertos en la Primera Guerra Mundial.

Capilla de Santa Bernadette.

La pila bautismal donde fue bautizada Bernadette Soubirous.
 
 
Tras visitar la iglesia parroquial del Sagrado Corazón, caminando volvimos al santuario y nos encontramos con la maravillosa celebración religiosa de la Peregrinación Nacional de Francia y con la procesión del Santísimo y todas las representaciones de las regiones francesas. Fue maravilloso. Volvimos al hotel exhaustas, gracias a la comida tan deliciosa que nos ofrecieron cada día, estuvimos bien alimentadas y pudimos hacer frente a las muchas actividades que ofrece Lourdes.


 


Regiones francesas representadas en la peregrinación nacional francesa.
Fotos: María Luz
 
Al día siguiente, visita a dos museos que son lindísimos:
 
-El Museo de Lourdes: es una recreación a tamaño natural del Lourdes de la época de las apariciones, es un viaje al pasado muy bien recreado y al final se contempla la escena de la aparición de la Virgen con una interpretación del Ave María. Todo el museo en sí fue hecho en estuco por un descendiente de Antoine Nicolau, que fue el que primero que creyó en el testimonio de Bernadette.

Retrato de Antoine Nicolau en el interior del Museo de Lourdes.
Foto: María Luz
 
 
Museo de Lourdes. Foto: María Luz
 
Reproducción de la famosísima Chocolatería Palhaisson tal como era en aquella época.
Museo de Lourdes.   Foto: María Luz
 
 
-El Petit Lourdes: una reproducción del Lourdes de la época de las apariciones en un pequeño parque al pie de la montaña, con maquetas de las casas y lugares emblemáticos relacionados con la vida de Bernadette, todo ello acompañado de las correspondientes explicaciones.

Petit Lourdes.  Foto: María Luz
 
Petit Lourdes.   Foto: María Luz
 
La gruta de Masabielle representada en el Petit Lourdes.

El abad Peyramale en su casa - Petit Lourdes.



Una maqueta del Santuario de Lourdes en el Petit Lourdes.

La Gruta - Petit Lourdes

Una imagen de Nuestra Señora con multitud de Rosarios dejados por los visitantes del Petit Lourdes.
Fotos: María Luz
 
 
 -El cementerio de l'Egalité, donde se encuentra la tumba de la familia Soubirous (padres y parientes de Santa Bernadette).

Vista del cementerio L'égalité.
Foto: María Luz


La tumba de los padres de Santa Bernadette.
Foto: María Luz
 
 
Conclusión: Lourdes es un pedacito de cielo en la Tierra, hay algo especial allí, no se puede describir con palabras. Es como si alguien te cuidara, te hiciera todo fácil, la gente es amable, encantadora, todo son facilidades, la comida estupenda, la gente contenta y siempre con una sonrisa.....¡Qué duro es volver a la realidad! Siempre he sido creyente, pero después de estar en Lourdes sé con seguridad que Dios y la Virgen existen y están presentes.



 

viernes, 3 de abril de 2015

VIERNES SANTO: MARIA SANTISIMA DE LOS SIETE DOLORES

Siguiendo con mis visitas a las iglesias madrileñas en estos días de Semana Santa, quiero detenerme hoy, día de Viernes Santo, en la imagen de María Santísima de los Siete Dolores, venerada en la madrileña iglesia de Santa Cruz.



María Santísima de los Siete Dolores - Iglesia de Santa Cruz
Foto: María Luz


"Con manto de terciopelo
con corona de plata, flores,
entre cirios encendidos
y sonido de tambores,
camina tras de su Hijo
la Virgen de los siete Dolores.

Con el balanceo del paso
tiemblan los cirios, las flores,
y el corazón de la Virgen,
tiembla con el sufrimiento
del Hijo de sus amores".
(Pepita Serrano)

En el día 25 de Noviembre de 1495, el Papa Alejandro VI instituyó en Flandes, a instancias del rey Felipe "El Hermoso", la Confraternidad de los Siete Dolores. Casi un siglo después, en 1590, su nieto Felipe II donará la imagen de la Dolorosa que presidía el oratorio de Palacio, a la Congregación de los Siete Dolores, establecida en Madrid a semejanza de la primitiva fundada en Flandes.

El 19 de marzo de 1592, la imagen se traslada del Monasterio de las Descalzas Reales al Convento de Santo Tomás de los Padre Dominicos, al inicio de la calle Atocha.

Allí permanecerá hasta 1936, cuando el templo, ya Parroquia de Santa Cruz, es expoliado.

Para evitar que la devoción a los Siete Dolores de la Virgen caiga en el olvido, los hermanos de la Congregación encargan la talla actual en 1940, que ocupará su propia capilla en la parroquia, donde recibe la visita, el consuelo y las súplicas de todos sus devotos.

María Santísima de los Siete Dolores es una Dolorosa obra de D. Faustino Sanz Herranz, llamado "el último imaginero de Castilla". Fue labrada en 1940, cuando el escultor tenía diecisiete años, para sustituir la talla perdida en 1936.

El corazón de Nuestra Señora aparece traspasado por siete largas espadas o "dolores", conmemorando los siete trances amargos que le fueron profetizados por el anciano Simeón al presentar al Niño Jesús en el templo. La pieza de orfebrería que luce en su pecho, reproduce fielmente el corazón que portaba la talla anterior, perdido también en 1936.

La imagen aparece vestida con el luto que usaron las reinas viudas de España durante el reinado de los Austrias, consistente en largo manto negro, saya negra, y un rostrillo blanco enmarcando la cara, del que cae una toca, también blanca, que cubre el busto y los brazos.

En sus manos entrelazadas, la Virgen porta un sudario que simboliza los lienzos con los que, además de enjugar sus lágrimas, esperaba al pie de la Cruz que descendiese el Cuerpo de Cristo. En él aparecen bordadas diversas alegorías de la Pasión: la Santa Faz, corona de espinas y clavos, columna y azotes de la flagelación, la escalera, tenazas y martillo de la crucifixión y descendimiento, lanza y caña con la esponja de hiel, y la cruz vacía.

La Virgen porta un Rosario elaborado en filigrana dorada y cristal negro, que reproduce los rosarios de luto del siglo XVII, en los que colgaban medallas a ambos lados de la cruz. En esta pieza, las medallas aluden a la Purísima Concepción de María.

La decoración floral recrea la vegetación del Calvario, combinando diferentes tipos de flores silvestres, sobre cuyo fondo de hoja verde destacan los tonos blancos, morados y granates, símbolo de la fe, la penitencia y la sangre derramada.

Cada Viernes Santo, María Santísima de los Siete Dolores recorre las calles del Madrid de los Austrias, acompañada en su dolor por todos los fieles que, conmovidos por sus lágrimas, quieren aliviar la pena de su Madre Dolorosa.



 
 

jueves, 2 de abril de 2015

SEMANA SANTA EN MADRID

Hoy es Jueves Santo, conmemoramos la institución de la Eucaristía por Nuestro Señor Jesús en su última cena con los apóstoles.

Son días de recogimiento, de fe, de tradiciones, de procesiones...Las iglesias se llenan de fieles para ver las imágenes y las calles se abarrotan para contemplar el paso de las procesiones.

Un año más, he visitado algunos de nuestros templos, y por ello, comparto aquí algunas de las fotos que he tomado. No hace falta decir nada, sólo contemplar....y orar.

Domingo de Ramos en la iglesia de San Sebastián.


Nuestro Padre Jesús del Amor en su entrada triunfal en Jerusalén.
Se trata del tradicional paso de "la borriquilla", que hemos estrenado este año en Madrid.
 
Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis.
 
Cristo de la Fe.
Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis.
 
 
Santo Entierro.
Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis.
 
Parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Luis.
 
Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias.
Parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Luis.

Nuestro Padre Jesús de la Salud.
Parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Luis.

María Santísima de las Angustias.
Parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Luis.

Capilla de Nuestra Señora de las Angustias.
Cristo caído camino del Calvario.
Iglesia de San Ginés.
 
Nuestra Señora de las Angustias.
Iglesia de San Ginés.
 
María Santísima de los Siete Dolores.
Iglesia de Santa Cruz.
 
Virgen de la Paz.
Iglesia de Santa Cruz.
 
Nuestro Padre Jesús del Gran Poder.
Colegiata de San Isidro.
 
Esperanza Macarena.
Colegiata de San Isidro.
 
Virgen de la Soledad.
Colegiata de San Isidro.
 
Nuestro Padre Jesús "El Pobre" y
María Santísima del Dulce Nombre.
Iglesia de San Pedro el Viejo.
 
Santo Niño de la Gracia. Siglo XVIII.
Basílica Pontificia de San Miguel.
 
Iglesia de Santa Gema.
 
Cruz de plata.
Iglesia de Santa Gema.
 
Si recorrer las iglesias madrileñas en estas fechas tan significativas, constituye un privilegio, servidora se siente también afortunada por haber tenido la oportunidad de escuchar en vivo, en directo y en primerísima fila el recital titulado "Sin vivir en mí, poemas y canciones del alma" a cargo de la gran dama del teatro, Doña Nati Mistral, dentro de la programación "Música y Voz para la Pasión", organizada por el Ayuntamiento de Madrid para esta Semana Santa, y concediendo un protagonismo especial a Santa Teresa de Jesús, en el quinto centenario de su nacimiento.
 
Escuchar en vivo a Doña Nati Mistral es una ocasión única. Mujer de gran personalidad, talento y declamadora excepcional, la artista nos deleitó a todos recitando a los clásicos, en el marco incomparable de la madrileña iglesia de San Ginés. Un repertorio en el que no faltaron Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Santa Teresa de Jesús, Sor Juana Inés de la Cruz, el peruano César Vallejo, etc.. todos ellos en la privilegiada voz de esta artista que, a sus 86 años, nos deleitó a todos con su gran talento y lucidez, convirtiendo su recital en una experiencia inolvidable.
 
 



  
 
Fotos: María Luz